Libertad de expresión. R dice que todavía hay quienes afirman en México existe libertad de expresión.
En relación al reportero asesinado semanas atrás, el titular de un programa de Televisa decía que “es una lástima que en la primera década del milenio se esté omitiendo la historia más importante de México” al referirse al problema del narcotráfico. Es cierto.
Nada es absoluto pero luego de que los medios informativos habían posicionado el debate político (siempre inconsistente y confuso en proporción a sus protagonistas) ahora enfrentan un tipo de censura mas burdo irracional peligroso y con efecto inmediato en el ánimo de quienes están en la calle haciendo coberturas. Cuando la violencia baje de nivel, si ocurre alguna vez, se podrán investigar las versiones de los participantes como una enorme tela de donde cortar. Lamentablemente en un futuro se abrodará como la crónica de eventos pasados.
Otro periodista de la misma cadena dijo: “Estamos haciendo la propaganda” en esto del narcotráfico. Por el lado de la delincuencia se cubren asesinatos, ejecuciones, narco-mantas, etc., por parte de las autoridades se cubren las detenciones, los operativos y las declaraciones oficiales. También es cierto.
En ninguno de estos casos existe periodismo, ni investigación, ni seguimiento, ni reflexión, ni cuestionamiento. La condición de ilegalidad del narco lo borra del mapa porque excepcionalmente podrá ser fuente. Digamos que opera “fuera del radar” y no está obligado a rendir cuentas. El caso del gobierno es otro sin embargo los medios de información funcionan como una red nacional de comunicación social que evita toda confrontación entre discurso y práctica.
No sólo el miedo y la precaución abstracta mandan en este comportamiento; con frecuencia la investigación lleva a corporaciones policiacas y a gobiernos en cada nivel. Al respecto, francamente no se como funciona la lucha abierta contra el narcotráfico; en Sonora existen pueblos, ciudades y regiones enteras conocidas por su relación con actividades ilícitas como siembra, paso y distribución de enervantes.
En Sonora las fuerzas federales custodian la mina de Cananea mientras el ejército mantiene sus retenes en carreteras y entronques importantes vinculados con el cultivo y circulación de estas sustancias; cerca de los límites con Chihuahua, por ejemplo, en la desviación hacia San Bernardo que conecta la sierra en los límites con Chihuahua con el sur del estado hasta los municipios del norte y la frontera con Estados Unidos. Otro punto, no se si se mantenga todavía pero funcionó durante años, es “El Coyote” en la ruta de la sierra y 20 kilómetros después de Moctezuma. A 25 kilómetros del retén militar por un camino de terracería está Bacadéhuachi, poblado semi-desierto habitado mayormente por mujeres porque los varones acampan durante días en el monte cuidando cultivos de marihuana.
El número especial de la revista Proceso en la parte primera dedicada al narcotráfico, el apartado de Sonora concluye con esta frase:
¿Y el gobernador sabe esto? Si, pero aquí nadie dice nada.
Eufemismos. Hablando con R aceptamos que la libertad de expresión es un eufemismo que existe por omisión cuando no hay disentimiento, cuando se opta por no decir nada.